18 Jul El caso de Raquel Díaz, a la que su ex-pareja, ex-concejal de Ponferrada intentó asesinar en 2020.
En lo que llevamos de 2024, 14 mujeres han sido asesinadas por parte de sus parejas o ex-parejas. En total, desde 2003, fecha desde la que existen estadísticas oficiales en España, son 1.258 las mujeres que han sido asesinadas a manos de hombres con los que mantenían o habían mantenido una relación sentimental.
Por el momento, no hay estadísticas que, además de los asesinatos, contabilice el impacto que tiene la violencia de género en aquellas mujeres que no son asesinadas, pero que también han sufrido violencia psicológica, económica o agresiones físicas.
Tampoco se contabilizan casos como el de la abogada Raquel Díaz, a la que su ex-pareja, el ex-concejal de Ponferrada Pedro Muñoz, intentó asesinar en mayo del año 2020 tirándola por la terraza situada en la parte superior de la vivienda que compartían. Una vez que Raquel yacía en el suelo tras la caída, y según consta acreditado según la sentencia de la Audiencia, Pedro Muñoz “la volvió a agredir con patadas, golpes y un palo, en varias partes del cuerpo, en especial en las manos y en las piernas”.
Raquel Díaz no murió, pero estuvo en estado crítico durante muchos meses. Fue en este tiempo, cuando ADAVAS ejerció la acusación particular representando a la hija de la abogada, con Jaime de la Hera, abogado de la asociación.
Desde la defensa de Pedro Muñoz uno de los argumentos que esgrimían para su absolución era que él acusado había llamado al 112, para que socorriera a su ex-mujer. Sin embargo, De la Hera dice que las pruebas apuntan a que ex-concejal, llamó al 112 porque, precisamente, pensaba que su pareja en aquel momento estaba muerta. De hecho, a Raquel Díaz se le aplicó el protocolo de donación de órganos cuando ingresó en el hospital dado su estado extremadamente crítico.
Lo que sí ha quedado probado en el juicio es que el ex-concejal tiró a Raquel Díaz por el balcón y luego la golpeó. Esto es lo que recoge la sentencia de la Audiencia Provincial de León, que aún no es firme, porque está recurrida en el Tribunal Supremo de la Junta de Castilla y León.
Raquel Díaz no murió, pero actualmente se encuentra en una residencia porque no puede vivir de forma autónoma ya que, tras la agresión por parte de su ex-pareja, ha quedado parapléjica y con graves lesiones neuronales. De la Hera explica que el proceso de recuperación de la abogada ha sido muy complejo, pero que ha ido recuperándose hasta el punto de ser capaz de declarar en el juicio contra el que fuera su ex-pareja.
“Si Raquel hubiera fallecido, habría sido mucho más difícil probar que lo que ocurrió fue, efectivamente, un intento de asesinato por parte de su ex-pareja”, dice de la Hera. El abogado referencia también otras pruebas que la abogada ha aportado para demostrar que existía violencia de género antes de esta agresión, como una grabación en la que el ex-concejal la grita y la amenaza, así como testimonios de personas del entorno de Raquel, entre las que se encuentra su propia hija.
Raquel Díaz no murió y pudo contar lo que pasó esa noche, cuando su ex-pareja quiso matarla después de años de maltrato psicológico continuado. Herminia Suárez Mata, activista y experta jurídica de ADAVAS explica que Raquel “es una mujer como tantas otras que sabemos que sufren violencia de género. Creen que controlan la situación, pero no la controlan y están a expensas de lo que estos individuos sean capaces de hacer, que es lo peor, como hemos visto en este caso y en otros”.
En el caso de Raquel Díaz, la sentencia del juicio ha dado por demostrada la agresión brutal que recibió la abogada por parte del que era su pareja. De la Hera dice que en el juicio se le dio credibilidad a su testimonio, que además, confirmaba lo que las pruebas señalaban: que Pedro Muñoz quería acabar con la vida de la que entonces era su mujer. Sin embargo, la sentencia, como hemos comentado, sigue sin ser firme.
Herminia Suárez comenta respecto a esto que el caso ha sido “paradigmático dentro de lo que es la violencia machista. No ha sido considerado un intento de asesinato, pero las pruebas lo acreditan”. En este sentido, Suárez reclama que es necesario seguir trabajando para transformar las estructuras, sobre todo, las del poder judicial: “se pueden mejorar los protocolos, pero no se va a erradicar la violencia contra las mujeres sino se va a la raíz”.
Raquel Díaz no murió, pero no va a poder volver a ejercer la abogacía. Como abogada, paradójicamente, también trataba habitualmente con víctimas de violencia de género.
Víctimas de violencia de género como ella, porque la violencia machista es estructural, como indicaba Herminia Suárez. Es una violencia contra las mujeres por el hecho de ser mujeres y, por tanto, no entiende de clases sociales, niveles educativos, edades o profesiones.