7 de abril salud.

7 de abril | Día Internacional de la Salud

7 de abril | Día Internacional de la Salud

El 7 de abril de 1950 se eligió como la fecha para celebrar el Día Mundial de la Salud, en conmemoración a la creación de la OMS en 1948. Todos los años se escoge para esa jornada un tema de salud específico a fin de destacar un área prioritaria de interés para la OMS, organización mundial que dice que «La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de enfermedades».

Dice también la OMS que «El goce del grado máximo de salud que se pueda lograr es uno de los derechos fundamentales de todo ser humano sin distinción de raza, religión, ideología política o condición económica o social». Lamentablemente no se tiene en cuenta, pues no se nombra, la discriminación transversal y universal que ha modulado a lo largo de la historia la relación entre los seres humanos, y que es la diferencia de sexo, llamada diferencia de género para adjudicar a las mujeres un rol vital de subordinación a los hombres, y por ende, de ciudadanas de segundo orden que las ha mantenido alejadas de la esfera pública y por ello  de los centros de poder y decisión. ESO TAMBIÉN ENFERMA.

También dice la OMS que «la salud  de todos los pueblos es una condición fundamental para lograr la paz y la seguridad, y depende de la más amplia cooperación de las personas y de los Estados». Esto nos lleva a pensar, ¿dónde se encuentran las mujeres en todos los conflictos bélicos que tanto sufrimiento, muerte, pobreza y enfermedad traen?. En ellos, son las mujeres las más ultrajadas, violentadas, vejadas, utilizadas como botín de guerra por los hombres y obligadas a sobrevivir al horror por el bien de la prole que cuidan, y a la que ofrecen todos sus sacrificios. ESO TAMBIÉN ENFERMA.

Dice también la OMS: «La desigualdad de los diversos países en lo relativo al fomento de la salud y el control de las enfermedades, sobre todo las transmisibles, constituye un peligro común». Con esto, ¿Dónde quedan las mujeres que son objeto de trata abocadas a  la prostitución, proveedoras de óvulos, utilizadas como vientres de alquiler?. ¿Dónde queda el riesgo que eso supone para la salud de las mujeres y para  su bienestar físico y su equilibrio psíquico-emocional?. ESO TAMBIÉN ENFERMA.

Se habla del triángulo del bienestar: Son los pilares sobre los que se apoya un estilo de vida que favorece una dieta sana, ejercicio físico y una correcta hidratación». Todo ello, en el caso de las mujeres, el 51% de población mundial parece una broma, una burla, o una falacia, porque, ¿Dónde queda la infraalimentación que sufren muchos seres humanos, y especialmente las mujeres y los niños?. La pobreza alimentaria tiene rostro de mujer. El ejercicio físico de las mujeres se limita a un sin parar de un lado para otro realizando las tareas de sostén doméstico para que la economía familiar y por ende la de toda la sociedad siga funcionando, intentando abarcar todas las áreas de la vida, sosteniendo a la familia, cuidándola, aportando a menudo, incluso, un salario escaso y precario por el desigual e injusto reparto del empleo. ¿Dónde queda la estabilidad de las mujeres, su frustración por la marginación, el ostracismo y el olvido del que son objeto?. ESO TAMBIÉN ENFERMA.

Las farmacéuticas no investigan ni testan suficientemente los tratamientos de las dolencias puntuales y las enfermedades crónicas con sesgo de sexo. No es admisible que las pruebas de riesgos sean hechas con bastante diferencia en una mayoría de población masculina sin tener en cuenta lo que esto supone para la salud de las mujeres y el impacto de muchas de las fórmulas en su salud. ESO TAMBIÉN ENFERMA.

El concepto salud-enfermedad ha ido evolucionando a medida que la propia historia de la humanidad también lo ha hecho. La salud y la enfermedad van directamente ligadas a las condiciones socioeconómicas y  políticas, y también a las relaciones humanas que se desarrollen en cada sociedad o región del planeta.  En una sociedad donde la distribución de la riqueza sea injusta, donde la desigualdad entre sexos sea el modo en el que se niega a las mujeres su capacidad de ser dueñas de su vida y de su destino, una sociedad donde el acceso a la medicina no sea gratuito y universal y donde no se tenga en cuenta el sesgo de sexo femenino de forma positiva (planificación familiar, salud sexual y reproductiva, situaciones de violencia obstétrica, detección precoz de cáncer de mama y cérvico uterino, etc.), SERÁ UNA SOCIEDAD ENFERMA

Cuidar la salud global de las mujeres es cuidar la salud de las generaciones venideras y el fortalecimiento de las relaciones sociales. En los entornos familiares y comunidades donde la educación, los cuidados físicos y psíquicos-emocionales sean motores vitales para el buen funcionamiento de las sociedades, estas serán cada vez más inteligentes, más igualitarias y más justas, y  los conflictos se resolverán a través del encuentro de las ideas y no con la práctica de la violencia. SERÁ UNA SOCIEDAD SANA.