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dia internacional de la nina

11 de octubre| Día Internacional de la Niña

El 19 de diciembre de 2011, la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Resolución 66/170 para declarar el 11 de octubre como Día Internacional de la Niña y reconocer los derechos de las mismas y los desafíos únicos a los que se enfrentan en todo el mundo

Se hace imprescindible crear conciencia sobre la situación de las niñas en el mundo. Para ello, es necesario promover su empoderamiento y la consecución de sus derechos, afrontando los desafíos que provoca la discriminación por razón de sexo, ya que nacer niño o niña determina las oportunidades que tendrá a lo largo de su infancia y de su vida para acceder a la salud, a la educación, y a la seguridad y protección de su integridad física, psíquica y emocional.

En el mundo hay más de 600 millones de niñas y adolescentes en este momento de la historia, propiciar los recursos necesarios, ofreciéndoles oportunidades y entornos seguros, se  presenta como una gran inversión en capital humano. Esto se traduce en una mayor productividad económica, una reducción de los índices de pobreza y una mejora del bienestar general de la sociedad. Sin las niñas de hoy, sin las mujeres que serán en el futuro, el mundo pierde inteligencia global y potencial económico y social, porque ellas serán las que podrán liderar las transformaciones que el mundo necesita para afrontar los retos del cambio climático, de los derechos humanos y de la igualdad real entre mujeres y hombres.

A lo largo y ancho del planeta, las niñas siguen sufriendo discriminación y subordinación en los ámbitos y comunidades donde viven, además de sufrirla institucionalmente por vivir, a veces, en países donde los gobiernos autocráticos siguen perpetuando el sistema patriarcal de desigualdad. Todo ello se ve amenazado continuamente por la violencia machista de que son objeto, muchas de ellas, en sus propios países, en base a una mentalidad integrista-religiosa que las mantiene subordinadas a los hombres, soportando un entorno opresivo del que es muy difícil, casi imposible, salir. Muchas de estas niñas siguen sufriendo la mutilación genital y son obligadas a contraer matrimonio, robándolas su infancia, incluso algunas son engañadas si viven en otros países para que regresen a sus lugares de origen en época de vacaciones, haciendo después imposible la vuelta. A menudo, los hombres con los que contraen matrimonio, son mucho mayores que ellas, a veces parientes, situación que las lleva a vivir una vida de sumisión, trabajo no reconocido, cuidados familiares de hijos propios y otros hijos impuestos, y no pocas veces a sufrir malos tratos y abusos sexuales, a carecer de una  impronta social casi nula, a la invisibilidad total en la esfera pública, todo ello sin apenas superar la adolescencia.

El embarazo adolescente es una de las principales causas de mortalidad también en el mundo, ya que en muchos países no tienen acceso a métodos anticonceptivos o desconocen cómo llegar a ellos, así, se someten a la interrupción del embarazo sin leyes que amparen su decisión, con riesgo de perder su vida, llegando a ser sancionadas y condenadas a veces por ello. En otros países, como en España, aun teniendo leyes que amparan la IVE, estas se incumplen con frecuencia, por falta de voluntad de las administraciones públicas y de los profesionales que bajo el paraguas de la objeción de conciencia, por miedo al estigma y al ostracismo, se niegan a la práctica de la interrupción voluntaria del embarazo.

Muchas niñas abandonan los estudios sin terminar los grados más básicos, iniciándose así una devaluación de su potencial académico que en un futuro se traducirá en peores empleos y en salarios precarios.  A las niñas, demasiado a menudo, se las estimulas para aprender a desarrollar trabajos domésticos, incluso en sociedades que presumen de avanzadas, pero que está enmascarado de una educación de buenos modales, para ser en el futuro buenas mujeres y buenas madres. Ello se traduce después, en una vida dedicada al cuidado de los demás y a un abandono de sus entornos laborales y académicos, haciendo imposible romper los techos de cristal y la posibilidad de volver más tarde al mundo laboral.

Ante este panorama desolador que en mayor o menor medida afecta a las mujeres, que son la mitad de la población mundial, es urgente impulsar medidas sin excusas ni dilación, invirtiendo en la educación secundaria que a menudo abandonan, ello redundará en beneficios para las niñas y como consecuencia en mejora para la sociedad en la viven. Se abrirá así, la oportunidad para seguir estudiando y que su talento se pueda incorporar a ámbitos de la ciencia, la ingeniería, la tecnología y las matemáticas (TICS).

En cuanto a la salud, se ha de exigir la salud menstrual procurándola los productos que necesite para su higiene y seguridad. Se ha de garantizar la salud reproductiva que permita un embarazo sano, y su interrupción si así lo decide, sin sentirse estigmatizada y con todas las garantías para su salud. También es imprescindible la prevención de las enfermedades de transmisión sexual, facilitando sin disculpas su acceso al sistema de salud pública. Es  fundamental asegurar el acceso a una nutrición adecuada en la niñez y  la adolescencia, para ello hay que facilitar que las niñas reciban una buena alimentación en los centros escolares y en sus casas.

Especial hincapié ha de hacerse en la prevención de la violencia que se presenta como el mayor de los frentes en los que hay que proteger a las niñas que son objeto de agresiones sexuales, violaciones en todos los conflictos bélicos, desplazamientos y migraciones, por los desastres naturales, donde se exponen a ser captadas, engañadas y prostituidas por las mafias que ven en ello un negocio ilimitado. Por ello se ha de dar asilo y refugio a las niñas, adolescentes y mujeres que llegan a España, huyendo de situaciones de pobreza, violencia y explotación sexual, para no exponerlas a una desamparo extremo que las puede llevar incluso, a perder su vida.

Sin embargo, esto no es fácil, las mujeres y las niñas siguen sufriendo desventajas en muchas esferas como se ha dicho de la salud, la educación, la participación política y las oportunidades económicas, enfrentándose día a día a graves amenazas que van en contra de sus derechos y de su reconocimiento como ciudadanas de primer orden. Hoy más que nunca, alcanzar la igualdad entre los sexos es una cuestión de derechos humanos y de justicia social, y una condición previa para un desarrollo sostenible.