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10 Recomendaciones para familias y educador@s: una vida digital igualitaria, sana y sin violencia sexual.

Estamos seguras de que no será la primera vez que te van a hablar sobre cómo gestionar los tiempos de conexión de tus hijas e hijos. De cómo controlar lo que ven, lo que leen, lo que comparten en el ámbito digital. De cómo acompañar en un entorno que ya es tan importante para ellas y ellos como la vida «física».

Esto quiere decir que los riesgos de sufrir cualquier tipo de situación de violencia de género y violencia sexual también están en estas dos vidas, la física y la digital. Desde el Instituto Europeo para la Igualdad de Género indican que “es mucho más probable que las mujeres sean víctimas de casos graves de cyber violencia que los hombres y el impacto en sus vida es mucho más traumático”.

El control parental en los dispositivos puede prevenir el acceso a determinadas plataformas, pero no es suficiente porque el contenido pornográfico les va a llegar. No es suficiente con controlar el acceso o fiscalizar los contenidos. Muchas veces, este control tampoco es efectivo en una edad en la que chicas y chicos quieren todo lo contrario: autonomía y libertad.

Necesitamos poner en marcha otro tipo de estrategias preventivas y de acompañamiento que garanticen un uso responsable, sano e igualitario del entorno digital. Desde este enfoque estaremos capacitando para identificar situaciones de riesgo de cualquier tipo de violencia contra las niñas, adolescentes y mujeres.

La «ciudadanía digital» es el marco desde donde queremos compartir 10 recomendaciones para que puedas ayudar a chicas y chicos a interactuar de forma respetuosa, a cuidar de su intimidad e identificar situaciones de riesgo de cualquier tipo de ciberviolencia sexual y de género.

Esperamos que os sean útiles.

10 Recomendaciones para familias y educador@s

1 — La vida digital es la vida real

Cuando tu hija está hablando por el móvil con sus amigas, está interactuando con ellas «de verdad». Lo que viven en el entorno digital es real. En muchas ocasiones, es incluso más importante que lo que puedan vivir en el mundo «físico». Esto quiere decir que los riesgos de sufrir cualquier tipo de situación de violencia sexual también están en los dos mundos. Las chicas no deberían vivir con miedo en ninguno de los dos. Pero la realidad es que la ciberviolencia de género existe, y es importante concienciar y prevenir situaciones de riesgo de violencia en cualquier ámbito.

2 — En redes sociales se comparte más lo “ideal”, que lo real

Esto también va para ti. Sabes que la gente en redes sociales comparte, por lo general, situaciones de felicidad, éxito y otras cosas bonitas y positivas. Pero eso es una parte de la vida que muestran. La vida es mucho más que eso y es importante recordarlo y hablarlo en familia para que tus hijas e hijos también lo tengan claro. 

En el caso de las chicas, siguen estando expuestas a imágenes y mensajes que reproducen estereotipos de belleza y una constante sexualización del cuerpo de las mujeres. Cuida y acompaña, pero también limita, la exposición a este contenido, sobre todo en la adolescencia, que es un momento delicado de construcción de la identidad individual y social.

3 — Hay alternativas a educar en el miedo

Vuelve a tu yo adolescente. Piensa en lo poco útil que resultaba que intentaran prohibirte algo por el temor a lo que te pudiera pasar. La educación en prevención e identificación de los riesgos es más efectiva.

Háblales de la importancia de proteger su intimidad cuando comparten información personal, de establecer límites seguros y configurar su privacidad no solo para que tú no veas lo que publican, sino para que sean conscientes del impacto que puede tener dar libre acceso a sus perfiles. Encuentra un espacio en el que hablar de la seguridad digital para que, con tu ayuda, sepan cómo protegerse y cómo reconocer potenciales situaciones de riesgo.

4 — Afortunadamente, hay vida antes y después de lo digital

Tenemos que reconocer que no siempre nuestros tiempos de «conexión» son tiempos «productivos». Más bien al contrario: podemos encontrarnos haciendo scroll en el móvil por Instagram sin saber cuánto tiempo llevamos así.

Te hará bien recordar esto cuando intentes convencer a tus hijas o hijos de que no deben pasar tanto tiempo frente a las pantallas. Sabemos que la vida digital es una parte muy importante de su vida. Pero las personas somos, ante todo, seres sociales, no seres digitales.

Necesitamos que nos dé el aire fresco, hacer actividades físicas de cualquier tipo, tener contacto cara a cara con otras personas. El objetivo: minimizar al máximo el «ocio paralizante» (concepto acuñado por la asociación Amalgama 7) que nos ayuda a salir del encantamiento digital en el que consumimos cualquier contenido  de forma pasiva y acrítica.

5 — Lo que nunca se diría cara a cara, no se puede decir por redes sociales

Malas noticias: te toca educar por duplicado. Por un lado, hay que educar a las hijas e hijos en cómo comportarse en la vida «física», mostrándole los básicos de la educación cívica. Por otro lado, necesitas enseñarle también ciudadanía digital para que entiendan que sus comportamientos en redes sociales y plataformas deben respetar las normas esenciales de la convivencia social con otras personas.

Esto también aplica, por ejemplo, a cuando comparten contenido que sexualiza a chicas y mujeres. Sé crítico con estos comportamientos que, además de no respetar la intimidad y la integridad de las mujeres, pueden constituir un delito.

6 — Activa el salvapantallas feminista

Acompaña a tu hija o hijo en un pequeño recorrido por las redes sociales y otras plataformas que suela utilizar. Aunque solo veas lo que él o ella te quiera enseñar, activa el salvapantallas de género y ve comentando cómo se ve a chicas y mujeres en Instagram o TikTok en comparación a cómo salen los chicos, de qué hablan unas y otras, qué publicaciones tienen más likes y cuáles menos.

Entra en las comunidades de streamers y buscad juntas el número de personas que siguen a los streamers y a las streamers. Mirad y comentad cómo aparecen ellos en cámara, qué llevan puesto. Mirad cómo aparecen ellas, qué llevan puesto. Enseña a tus hijas e hijos a ser críticas con los estereotipos que siguen sexualizando a chicas y mujeres, con los comentarios que reciben en los que hay críticas, insultos, discursos de odio.

Buscad juntas contenido alternativo que sí sea constructivo y respetuoso con chicas y mujeres. Puede que después de este rato, tu hija o hijo vuelva a ver lo que habéis criticado, pero habréis sembrado un poco de conciencia feminista. Volved a hacer este acompañamiento en otro ratito que os dejen.

7 — El control parental es necesario, pero no suficiente

Es muy probable que solo conozcas una parte de la vida digital de tu hija o de tu hijo. Pueden tener más cuentas en Instagram que la que tú ves. Están en otras redes y plataformas de las que ni siquiera te suena el nombre. El control parental en el uso de los dispositivos es un factor de protección necesario, sobre todo, cuando chicas y chicos estrenan su primer smartphone.

Pero no es lo único que podemos hacer. Podemos acompañarles en el consumo crítico del contenido que les llega. En que sean conscientes de la relación entre lo que se viraliza y la sexualización de las mujeres, o los discursos de odio que, entre otras cosas, niegan problemas sociales de primer orden como la violencia de género.

8 — Es ocio, pero sobre todo, es un negocio

Las redes sociales y otras plataformas han venido para quedarse y, en realidad, el potencial comunicativo e informativo que ofrece supera los potenciales peligros que puedan encontrar chicas y chicos en la red. Pero no debemos olvidar que son aplicaciones que nuestras hijas e hijos van a usar de forma gratuita a cambio de su tiempo, su atención y la información que compartan.

Las redes sociales, ante todo, son empresas que buscan rentabilidad y beneficios. Y recuerda que el contenido que más se viraliza, en un porcentaje elevado, va a estar relacionado con la sexualización de niñas y mujeres. De hecho, ya hay plataformas que, directa y específicamente, generan ingresos con ello.

9 — Educación sexual, educación sexual y más educación sexual

La filósofa e investigadora Mónica Alario afirma que la pornografía es una escuela de violencia sexual. Es necesario promover en casa una educación sexual que contrarreste lo que los chicos «aprenden» con el porno. Una educación sexual en la que se hable de relaciones sanas, igualitarias, divertidas, respetuosas. Relaciones que ponen el centro el deseo mutuo. Como dice Lucía Lorenzana, psicóloga de Adavas León «la educación afectivo sexual es un factor de protección ante la violencia sexual».

10 — Para confiar, conciencia y acompaña

Puedes confiar en tu hija, en tu hijo. Son nativ@s digitales. Pero también son menores de edad y utilizan las mismas redes sociales que tú, que eres una persona adulta.  Pon en práctica estas todas las recomendaciones que hemos ido publicando desde ADAVAS León para, en la medida de lo posible, acompañar a chicas y chicos en un uso digital seguro, responsable y sano.

En Adavas estamos aquí para ti.

En Adavas llevamos más de 20 años atendiendo a chicas y mujeres que han sido víctimas de violencia sexual y violencia de género y sabemos el impacto que tiene esta ciberviolencia en la vida de niñas y adolescentes.

Sabemos el impacto que tiene la viralización de contenidos en los que, continuamente, se las sexualiza. Y cómo les afectan a las chicas los contenidos en los que se sigue idealizando cuerpos «perfectos» e imposibles —también sexualizados— , en una edad compleja de cambios físicos y plena construcción de quienes son para ellas y para el mundo.

Sabemos también cuál es el objetivo de los discursos de odio que niegan esta misma violencia que sufren las chicas en Internet: controlar su presencia y su participación en un espacio en el que, como en otros, deberían hablar y moverse con libertad y respeto.

Pero sobre todo, desde nuestro área de intervención, sabemos cómo impacta en los chicos el consumo de pornografía que, como dice la filósofa e investigadora Mónica Alario, se ha convertido en una «escuela de violencia sexual». La pornografía tiene consecuencias para los chicos pero, sobre todo, para las chicas con las que mantienen relaciones sexuales, con las que reproducen prácticas que no tienen nada que ver con el sexo entendido desde el placer mutuo y el respeto.

El equipo de ADAVAS León.

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